sábado, 6 de marzo de 2010

Crónicas bruselianas. Part IV



-Foto: cartel en Brujas-







Martes, 2 de marzo

Aunque este día sólo estuvimos en Bruselas unas pocas horas, merece una mención muy especial porque fue, sin duda, el más surrealista y cómico-desafortunado de todos los que pasamos allí. xDD

Nos metimos a la cama a las 5 de la mañana, y el móvil, muy puntualmente, comenzó a sonar para despertarnos a las 6 en punto, ya que teníamos que coger el vuelo para regresar a Madrid. ¿Qué ocurrió? Una mano salió de entre las mantas, lo apagó y nadie se enteró de nada más, hasta el momento en que se empezó a oír la voz de Sandra gritando: “¡¡Chicas, levantaos, levantaos!! ¡¡Son las 7.30, nos hemos dormido!!” ¡¡¡¡JAAARRRLLLLL!!!! Pánico, carreras, prisas mil, aydiosmío, aydiosmío, aydiosmío. Olga, muriéndose de resaca, diciendo: “Coged un taxi hasta Gare du Midi, porque si no, no llegáis a coger el bus que os lleva al aeropuerto ni de coña. Tranquilas, por la calle de al lado de mi casa, pasan un montón de taxis”.

¡¡Mentiraaa!! Nosotras andábamos y andábamos por allí, tirando de nuestras maletas y no apareció ni un maldito taxi, así que al final optamos por coger el tranvía (que iba a dos por hora, ya que era hora punta y estaba todo atascado de coches, o_O) para que nos dejara en Louise, que ya es el centro, pensando que por allí estaría todo petado de taxis. ¡¡Error!! Vimos sólo dos taxis después de estar paradas allí un buen rato y los dos estaban ocupados. ¡Hala, corriendo para el metro, para llegar a Gare du Midi! A esas horas ya éramos conscientes de que en el bus no íbamos a llegar a tiempo para coger el vuelo a las 10 ni de broma, por lo que valientemente decidimos coger un taxi que nos llevara directamente a Charleroi. ¡Gran idea por nuestra parte! El taxista nos llevó en tres cuartos de hora hasta nuestro destino pero, a cambio, nos sopló la friolera de 163 eurazos, que nos llegó justísimo para pagar entre el dinero que llevábamos todas, pppffff. Aún así, no importaba, al menos habíamos llegado a tiempo…

Entramos echando leches, peero… La maleta de Ana es demasiado grande, empieza a ponerte camisetas, pijama, lo que pilles, hasta que cupo. La de Sandra tampoco cabe, más ropa por encimaaa, ¡agobiooo! Cuando lo conseguimos, corriendo otra vez, peeero… Control de equipajes, quítate el cinturón y el reloj, guarda los líquidos en una bolsa transparente, esta colonia que llevas tiene que ir en una bolsa aparte, esta caja de música no sé si puedes pasarla, Ana se lleva de regalo un cacheo y Sandra y yo una revisión completa de maleta… Vueeelta a meterlo todo de nuevo en nuestras respectivas maletas y ¡corre, corre! que al final no llegamos… Entramos en los pasillos de embarque y... ¡Sorpresa! El vuelo va retrasado dos horas (que al final fueron tres), así que la increíble sajada del taxi ha sido totalmente innecesaria. ¡¡Viva Ryanair y vivamos nosotras!!

Consecuencias: nuestro ajustado horario para llegar al trabajo se vio truncado, por lo que algunas tuvimos que inventarnos un desafortunado funeral de última hora (toquemos madera, toquemos madera xD); no teníamos suficiente dinero para comer después de la gran sajada, así que llegamos a casa medio desnutridas y en un estado lamentable; nuestro equilibrio mental se vio gravemente perturbado... y no es de extrañar. xDDD

En fin, creo que no necesito añadir nada más para que comprendáis el alcance de los hechos de este increíble día, ¿no? :-)







Espero, señoras y señores, que mis crónicas de viaje hayan sido de su agrado. Les deseo una mejor suerte en su próximo viaje aéreo, ¡jajaja!

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