
-Foto: Edu y yo ayer después de nuestra pizza compartida en El Desván (Móstoles)-
Anoche volví a casa con dolor de garganta, lo cual siempre es una buena señal porque significa que has tenido mucho que decir a la persona con la que estuvieras, ¡jajaja! En mi caso, desde luego que fue así. Cuando Edu y yo nos ponemos a parlotear, cualquiera diría que tenemos la fórmula de la piedra filosofal o quizá la solución para arreglar el mundo. ¡Ja! ¿Y quién dice que no es así? =)
Hoy ha sido un día agotadooorrrr. Madrugar, aguantar cola en el banco (sin un fin útil además), volver a aguantar cola en otro banco, ir a Madrid, aguantar OTRA cola para echar la matrícula de mi hermana para la Escuela de Idiomas (¡una nueva estudiante de árabe, yupi!), hacer tiempo, comer en la calle, hacer tiempo, currar, ir a Sol, hacer tiempo (qué día más bien aprovechado, ¿eh?) y ya, por fin, la guinda (breve pero guinda, a fin de cuentas) de mi día... ♥ Tú ♥
El primer día del nuevo curro ha sido tan caótico y confuso que casi no puedo contaros nada aún, porque ni yo misma sé todavía apenas en qué consiste mi trabajo, así que tendréis que esperar al lunes. Espero que para ese día ya haya aterrizado un poco más y no me sienta tan pardilla como hoy, ¡jajaja!
La muchacha, Luz, la desconocida, la autoexiliada: su presencia en el Arrabal había agudizado esa sensación de comunidad perfecta y la había ribeteado de compasión. Conocían el motivo de su presencia en la población e intentaban ser amables con ella. Estaba sola entre ellos, asustada y recelosa, amparándose en su orgullo y en su arrogancia de hija de un Jefe siempre que algo escapaba a su comprensión. Pero comprendía, pensó Lev, por mucho que la razón la confundiera, comprendía; comprendía con el corazón, ya que había acudido confiada a ellos.
Cuando Lev se lo dijo_ le dijo que, en espíritu, era y siempre había sido una de ellos, una integrante del Pueblo de la Paz_, Luz esbozó una expresión despectiva.
_ Ni siquiera sé cuáles son tus ideas_ afirmó.
En realidad, Luz había aprendido mucho de Vera y en esos días tensos, extraños e inactivos, a la espera de noticias o del ataque de la Ciudad, cuando el trabajo cotidiano quedó suspendido y la "gente de Vera" se mantuvo congregada, Lev charló con ella tanto como pudo, deseoso de unirla plenamente a ellos, de llevarla al núcleo donde la paz y la fortaleza prevalecían y donde nadie estaba solo.
_ Realmente, es muy aburrido_ explicó Lev_. Es una especie de lista de reglas, como en la escuela. Primero haces esto y a continuación aquello. Primero intentas la negociación y el arbitraje del problema, sea cual fuere, mediante los medios y las instituciones vigentes. Intentas resolverlo hablando, tal como insiste Elia. Verás, en ese paso el grupo de Vera pretendía hablar con la Junta. No sirvió. Por lo tanto, apelas al segundo paso: la no cooperación. Es una especie de quedarse quieto y no moverse para que se enteren de que hablas en serio. Ahora estamos en este punto. Luego llega la hora del tercer paso, que es el que estamos preparando: la presentación de un ultimátum. La última apelación, en la que se ofrece una solución constructiva, y una explicación clara de lo que se hará si no se acuerda dicha solución.
_ ¿Y qué se hará si ellos no están de acuerdo?
_ Recurrir al cuarto paso: la desobediencia civil.
_ ¿Y eso en qué consiste?
_ La negativa a obedecer toda orden o ley, cualquiera que sea, decretada por la autoridad cuya legitimidad se impugna. Creamos nuestra propia autoridad paralela e independiente y seguimos nuestro camino.
_ ¿Y es tan sencillo?
_ Es tan sencillo_ respondió Lev sonriente.
El ojo de la garza (Úrsula K. Le Guin)
Y ya sabes tú, y ya sabes tú...
¿Qué?
Por qué te llaman oso panda,
te llaman oso panda...
¿Por qué?
Por las ojeras, ojeras,
ojeras farloperas,
ojeras, ojeras,
ojeras farloperas.
♫ Lendakaris Muertos - Oso panda ♫
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